Adiós a Aptera, el coche de Los Supersónicos

Aptera

Parece que el coche del futuro va a tener que quedarse allí por ahora: el fabricante de coches eléctricos (o mejor dicho «aspirante a fabricante» Aptera ha anunciado que cierra sus puertas después de fracasar en su intento de lograr la financiación suficiente para convertir su proyecto en realidad.

Sospechamos que detrás de esta falta de financiación, además de la crisis, está el controvertido diseño de este invento. No nos engañemos: mucha gente considera que el Aptera era un engendro horripilante desde el punto de vista estético, un horror que ni siquiera sus supuestas prestaciones y avances en el campo de los automóviles eléctricos podían disimular.

No quisiera ser demasiado cruel y subjetivo, pero casi nadie en Estados Unidos se ha atrevido a apostar por esa «cosa» con una sola rueda trasera y un aguijón en lugar de maletero (nunca llegamos a averiguar para qué estaba ahí). En estos cuatro años solo ha podido recaudar alrededor de 40 millones de dólares de los 150 millones que necesitaba para optar a un subsidio federal que le permitiera continuar.

Cuando apareció, allá en 2007, tuvo su gracia. Fue bautizado por los medios como Jetsons´Car, el coche de los Supersónicos, aquella serie de dibujos animados que contaba las aventuras de una familia del futuro. Se depositaron grandes esperanzas en el Aptera 2e hasta que en julio de este año, rendidos ante la evidencia, se comenzaron a devolver los depósitos a los compradores que habían adelantado su pago.

El invento no ha gustado, y no vale la excusa de que el estadounidense medio sigue rechazando obstinadamente los coches eléctricos. De acuerdo con un informe de la industria de septiembre por Deloitte, el 12 % de los estadounidenses estarían dispuestos a ser los primeros adoptantes de un vehículo eléctrico, mientras que el 42 % «estaría dispuesto» a considerar la compra de un vehículo eléctrico en algún momento.

En cualquier caso, el adiós del Aptera es un alivio para todo amante de los coches con un mínimo sentido de la estética. Esperemos que sea recordado simplemente como una desafortunada anécdota.





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