50º aniversario del Renault 4

Renault 4

Este año es el 50º aniversario del nacimiento del Renault 4, el tercer coche más vendido de la historia, solo superado por el VW Escarabajo y el Ford T. Ha pasado ya medio siglo desde que el ingeniero francés Pierre Dreyfuss presentara este modelo en el Salón de París de 1961 con la idea de convertirlo en el gran rival del Citroën 2 CV.

En su época, cuando Europa despertaba de los rigores de la posguerra, fue un modelo revolucionario, por difícil de creer que nos parezca hoy. Tras barajar muchas posibilidades, en Renault finalmente se optó por un motor de 4 CV y 747 cc, al que se le acopló una caja de cambios de tres marchas. La capacidad del motor del R4 fue aumentando con los años y las últimas versiones ya disponían de motores de 1.100 cc.

Decimos que fue revolucionario porque aportó soluciones mecánicas pioneras en su época. Por ejemplo: el circuito de refrigeración era cerrado y hermético, incorporando un líquido especial capaz de soportar las más extremas temperaturas (esto significaba acabar con la necesidad de reponer anticongelante constantemente en el líquido del circuito). Otro gran paso adelante fue el de la lubricación. Se sustituyeron las viejas articulaciones de los engrasadores por rótulas dotadas con retenes estancos, con lo que el único mantenimiento que necesitaba este automóvil era un cambio de aceite cada 5.000 Km.

La capacidad de carga del Renault 4 fue otro de sus puntos fuertes: el portón trasero y la plataforma. Después salieron nuevas versiones de carga como el Renault 4 F6, en la década de los 70, que sirvió de modelo para el diseño de posteriores vehículos de carga.

En nuestro país, el Renault 4L (aunque nos parezca gracioso esa L significaba «lujo»), popularmente conocido como «cuatro latas«, fue ensamblado en la factoría de la marca francesa localizada en Valladolid entre 1963 y 1991, llegándose a producir un total de 800.000 unidades.

A principios de los 90, cuando ya se había tomado la decisión de dejar de fabricar este modelo, se produjo una serie numerada final de despedida, que recibió el descriptivo nombre de Renault 4 Bye-Bye. Un bello canto del cisne para un modelo clave en la historia del automóvil en el siglo XX.





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