La historia del Volkswagen Escarabajo

Hitler y el Volkswagen Escarabajo

La historia del Volkswagen Escarabajo, también conocido como Tipo 1, se remonta a los años previos a la Segunda Guerra Mundial, en Alemania, cuando Ferdinand Porsche desarrolló la fabricación en masa de un vehículo al alcance de la clase media alemana, una idea impulsada por el joven Adolf Hitler que, a pesar de no saber conducir, era un apasionado de los coches.

Hitler había leído la biografía de Henry Ford durante su estadía en prisión en 1923, y se inspiró en sus logros alcanzados con el sistema de líneas de producción. Porsche había trabajado anteriormente en algunos coches pequeños, que utilizaban muchos elementos incluidos posteriormente en el escarabajo. El prototipo 32 NSU, de 1934, constaba de un motor trasero refrigerado por aire, con cuatro cilindros horizontalmente opuestos, y empleaba suspensión de barra de torsión, el aspecto general era similar al de un escarabajo.

Hitler fue nombrado canciller en febrero de 1933 y declaró en la Feria de Coches de Berlín su intención de motorizar Alemania. Un año más tarde, en la Feria de 1934, anunció que su gobierno apoyaría el desarrollo de un coche para el pueblo. Impresionado por la capacidad de diseño de Porsche, Hitler le entregó el boceto de un coche que podría transportar a dos adultos y tres niños a una velocidad de 97 kilómetros por hora, con al menos 15 kilómetros por litro. El precio no era mucho mayor al de una motocicleta en el momento. Ferdinand Porsche no estaba convencido de que un coche pudiera ser tan económico, pero consideró el proyecto un desafío, y decidió encararlo. El coche fue bautizado Tipo 60, y debido a limitaciones de tiempo, Porsche tomó muchas partes y componentes del NSU anterior. El motor, de cuatro velocidades, se basó también en el diseño de NSU.

A fines de 1935, los primeros prototipos se encontraban en las autopistas. Tras el desarrollo de 30 prototipos a manos de Daimler-Benz (quienes manifestaron no estar interesados en fabricar un coche tan barato, pues pensaban que podría dañar su reputación con la clase alta) el programa fue transferido al Frente Alemán Nazi de Trabajo. Los coches fueron probados en un cuartel de las SS, cerca de Stuttgart, conducidos en turnos por 200 soldados, hasta que los problemas menores se corrigieron. Durante este tiempo, el Dr. Porsche visitó los EE.UU. para ponerse al tanto de algunos de los métodos de producción utilizados allí, y reclutó ingenieros alemanes inmigrantes que habían trabajado en estas fábricas.

En 1937, se requirió a los fabricantes de carrocerías Reutter, con sede en Stuttgart, que prepararan 30 vehículos que, eventualmente, serían enviados a diversos festivales y ferias para incentivar al público alemán a comprarlos. Se fabricaron modelos tradicionales, descapotables y deportivos. Hitler también presentó un plan de ahorro donde el público podía adquirir bonos que eventualmente pagarían el coche.

El 26 de mayo de 1938, Hitler colocó la primera piedra de la nueva fábrica, una ceremonia presenciada por unas 70.000 personas y 150 reporteros, todos controlados por la maquinaria de propaganda nazi. Fue allí donde Hitler declaró que el modelo sería conocido como el «KdF-Wagen» o «Fuerza a través de la alegría», y la ciudad circundante, que fue construida para albergar al personal de la fábrica, sería conocida como el «KdF-Stadt’, estaba previsto que la producción comenzaría en septiembre de 1939, el mismo mes en que se declaró la Segunda Guerra Mundial. Ninguna de las miles de personas que habían adquirido sus bonos alguna vez recibió su escarabajo.

A medida que  la guerra se aceleró, el proyecto KdF-Wagen fue suspendido, pues la producción se volcó a vehículos militares, como el ‘Kubelwagen’, que utilizaba el chasis de probada eficacia y el motor enfriado por aire desarrollado para el «coche del pueblo». En 1942, el Kübelwagen fue acompañado por el Schwimmwagen, un vehículo de doble tracción capaz de conducir en tierra y en agua. En 1943, más de 12.000 prisioneros de guerra trabajaban en la fábrica, ya abocada casi exclusivamente a la reparación de aeronaves.

Durante la mayor parte de la guerra, la planta KdF logró escapar de los bombardeos pesados, pues la nueva ciudad no figuraba en los mapas aliados. Cerca del final del conflicto, la fábrica fue utilizada para la fabricación de la bomba V1, un cohete no tripulado que tenía alcance parar llegar desde Alemania a Gran Bretaña, y la fábrica se convirtió en blanco principal de los bombardeos aliados. Se estima que unas 2.000 bombas V1 golpearon Londres antes que varios bombardeos dejaran la fábrica en ruinas.





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