Chequear la presión e inflar los neumáticos del coche

Neumático desinflado

Mantener la presión adecuada en los neumáticos de su coche es sumamente importante. Cuando éstos se encuentran desinflados, aumenta su temperatura, pudiendo ocurrir una explosión. A la vez, los neumáticos desinflados pueden desencadenar serios accidentes. Estas razones deberían ser suficientes para chequear su presión regularmente.

Pero quizás no le preocupe demasiado su seguridad. En dicho caso, existen otros motivos que debéis tener en cuenta:

  • Los neumáticos desinflados se desgastan con más rapidez, y sabemos que no son económicos.
  • Los neumáticos desinflados incrementan el consumo de combustible.

Una vez establecido esto, lo recomendable es inflar sus neumáticos a la presión deseada una vez al mes. Ah, y para aquéllos con poderes mentales que creen poder adivinar a simple vista si el neumático está inflado: puede parecerlo, y no ser así. Si un neumático se ve desinflado, en realidad, está muy desinflado.

Aquí algunos consejos prácticos para su coche:

1. Adquiera un medidor de presión digital y llévelo en el coche (tienen un costo aproximado de 4 euros). Idealmente, lo recomendable sería llevar un registro de la presión de los neumáticos para, posteriormente, ver los resultados del combustible que ha economizado.
2. Averigüe el nivel de presión indicado para los neumáticos de su coche. Esta información puede ser encontrada en el manual del propietario. Podría variar la presión ideal entre neumáticos traseros y delanteros.
3. Revise la presión cuando los neumáticos están fríos. Los neumáticos se calientan al conducir. Toma aproximadamente media hora que se enfríen.
4. Guarde la tapa de la válvula en un lugar donde no pueda extraviarla.
5. Presione el manómetro sobre la válvula para obtener una lectura. Puede ocurrir una pequeña pérdida de aire mientras lo presiona, aguarde unos segundos.

Una vez hecho esto puede comparar las lecturas de presión con las especificadas por el fabricante. Si el nivel es menor, debe inflarlas.

1. Aparque su coche cerca del compresor de aire de manera que la manguera llegue a todas los neumáticos.
2. Encienda el compresor de aire
3. Retire las tapas de las válvulas y guárdelas en su bolsillo.
4. Presione la boca de la manguera sobre la válvula. Notará que el aire fluye, y escuchará que el neumático comienza a inflarse.
5. Revise si la presión es la indicada liberando la manguera de la válvula y volviéndola a colocar, el medidor indicará la presión (en algunos casos no es necesario retirar la manguera, y el compresor de aire detiene automáticamente el flujo de aire al alcanzar una presión previamente seleccionada).
6. Ajuste la presión por igual en todos los neumáticos.
7. Coloque nuevamente las tapas de las válvulas.





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