
El poderoso motor V8, símbolo de prestigio, poder y potencia bajo cualquier capó durante más de un siglo, podría pasar a engrosar la lista de especies en extinción.
¿Quién de nosotros no recuerda aquellos grandes coches americanos con su característico ruido y derroche de potencia que poblaban las películas y algún otro que podíamos ver en nuestras autovías como una joya que destacaba entre la uniformidad de los compactos?.
Pues bien, ahora eso al parecer va a cambiar. La presentación hecha por un panel de expertos en el congreso mundial de la SAE (sociedad de Ingenieros Automotrices) pronosticó un sombrío panorama a los grandes motores de nuestra era en la los mayores objetivos son economía de combustible y bajas emisiones.
Pero bueno, emociones románticas aparte, evidentemente es un cambio necesario y que también demuestra el grado de evolución de la industria, ya que actualmente motores más pequeños no son obligatoriamente sinónimos de menor potencia.
Combinando nuevas tecnologías aplicadas al motor, diseñando coches más livianos y más aerodinámicos y cajas de cambio más eficientes, motores más pequeños pueden perfectamente reemplazar a los viejos V8, sin afectar su comportamiento y aceleración.
No sólo se persigue la economía, la emisión de contaminantes es un objetivo que cada día cobra más fuerza y los gobiernos comienzan a regular los niveles de emisión. Incluso Estados Unidos, desde la asunción de Barak Obama como presidente están desarrollando una política seria y que tiene como objetivo disminuir las emisiones de CO2 y otro material particulado en un esfuerzo para reducir el calentamiento global y el daño a las personas.
Al día de hoy las alternativas para reemplazar a los grandes y contaminantes motores antiguos se plantean en motores de menor cilindrada y equipados de serie con turbo cargadores, ya sean mono turbo o doble turbo. Esta tecnología de probado éxito permite entregar gran potencia con menor consumo de combustible y menores emisiones también. Las proyecciones de la industria prevén un crecimiento exponencial de la tecnología turbo en los próximos años, ya que reducen entre un 15% a un 30% el consumo de combustible y reducen en un 20% la emisión de contaminantes.
Pero no todo está en la tecnología, también el comportamiento del conductor y su estilo de conducción son factores que están directamente relacionados en consumo y contaminación, por lo que los grandes fabricantes están trabajando en diseñar mejores y más avanzados sistemas que informen al conductor sobre las condiciones de la conducción y el camino, así como los sistemas GPS que informan sobre atascos y retenciones.
Definitivamente estamos al final de una era, los poderosos V8 están condenados a la extinción. Ya vestigios de tiempos pasados que se van, tal como Clint Eastwood y su Gran Torino.
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